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Al igual que en un vehículo con propulsión convencional, en el auto eléctrico el estilo de conducción influye en la autonomía. Por ejemplo, si reduces la velocidad en la autopista, puede aumentar notablemente la autonomía. Durante la recuperación, es decir, siempre que retiras el pie del acelerador, la energía cinética se transforma en energía eléctrica y se almacena en la batería para disfrutar de más kilómetros de autonomía.